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Sábado 07 de Noviembre de 2020 15:07

FAMILIAS HOMOPARENTALES: CUANDO LO ÚNICO QUE SE NECESITA PARA SER MADRES Y PADRES ES AMOR

Una nota de Infobae con un bragadense como protagonista

Buenos Aires. 7 de Noviembre 2020. Matías Vigna (31) y Nicolás Cabrera (35), son parte de Familias Diversas Argentinas, un grupo de alrededor de 80 padres como ellos que se visibilizan a través de una cuenta de Instagram que lleva ese nombre. Ambos nacieron en el interior de la provincia de Buenos Aires, vinieron a trabajar a la Capital Federal y se conocieron hace diez años.

“Mi crianza fue en el campo, y luego viví en la ciudad de Chivilcoy -le cuenta Matías a Infobae-. Nico es de Bragado, así que tenemos experiencias parecidas. Yo fui a un colegio industrial y él a un agrotécnico”.

Durante la infancia y la adolescencia de ambos, prosigue Matías, no hubo problema en que los demás aceptaran su identidad sexual: “Además, nos paramos en la vida de modo que no damos lugar a que nadie nos haga daño. Pero mi familia me súper acompaño cuando se los conté. ¡A veces me quejo que hablan más con Nico que conmigo! Mi abuela, que tiene 73 años, nos llama todos los días. Y ahora que está Lauti, habla con él. Lo mismo la familia de Nico. A la semana de conocernos, falleció su mamá. Creo que eso nos unió más, porque le hice mucha compañía en ese momento”, explica.

Además de una crianza parecida, ambos comparten el hecho de haber tenido novias. Matías se ríe cuando cuenta que “cuando vamos a Chivilcoy o a Bragado nos cruzamos con algunas de ellas y está todo bien. Es más, una es amiga de la hermana de Nico, así que la ve seguido. Aunque yo había tenido experiencias con gente de mi mismo sexo en mi ciudad, la verdad es que la orientación la definí cuando llegué a la Capital”.

La pareja se conoció por un amigo en común. Nicolás trabaja en el Gobierno de la Ciudad, y Matías en el Registro Nacional de las Personas. “Él en planta baja y yo en el primer piso del mismo edificio, pero nunca nos habíamos cruzado. Desde ese momento no nos separamos más”.

Cuatro años más tarde, se casaron. “Este viernes 6 cumplimos exactamente seis años de matrimonio”, precisa. “Habíamos organizado una fiesta, pero salió la posibilidad de comprar una casa, la cancelamos e hicimos un asado. Fue muy lindo. En ese momento tenía un pánico bárbaro, en las fotos salgo como desfigurado, jaja… No se si era miedo al compromiso o a las responsabilidades. Pero el mismo miedo y pánico lo sentimos cuando tuvimos que golpear la puerta del hogar para conocer a Lauti”.

La llegada de un hijo fue algo natural para ellos. “Nosotros siempre tuvimos la intención de ampliar nuestra familia, pero teníamos el prejuicio de que la adopción en la Argentina es algo muy burocrático. La realidad es que cuando arrancamos el proceso fue muy fácil, porque lo que te exigen en Capital es mínimo. Tuvimos tres encuentros informativos, y nos inscribimos en el Registro de adopción. Ese proceso tardó entre siete y ocho meses, nada. Eso fue el año pasado, y la verdad es que creímos que iba a demorar más”, explica.

El comienzo de los trámites lo hicieron a principio del 2019, mientras estudiaban. Matías Relaciones Laborales, y Nicolás la licenciatura en Márketing, que ya terminó.

“Enseguida empezaron a llegar convocatorias de juzgados para darnos entrevistas. Pero no quedábamos y nos empezamos a frustrar un poco. Quizás teníamos demasiadas expectativas. Después nos relajamos”, cuenta Matías. “No era que había objeciones, pero la realidad es que no hay muchos bebés para adoptar. Sólo un 1% tenía chances de 800 inscriptos. Los niños que necesitan ahijar son más grandes”, señala.

Con ese panorama, ambos se replantearon qué deseaban como padres, y las situaciones que estaban dispuestos a afrontar. “Entonces, en nuestra ficha de adopción pusimos que buscábamos ‘hasta cinco años con posibilidad hasta dos más, hermanos, que tengan enfermedades crónicas compensadas como diabetes o celiaquía y sexo indistinto’. Como la ficha era tan amplia, nos convocaban seguido. Pero no nos elegían. No te dan justificativo. Nos pasó de ir a juzgados súper agradables a otros que tenían cero empatía”, grafica.

Finalmente, el 2 de diciembre del año pasado los llamaron del Juzgado Civil 56 de Capital Federal. Fue la propia jueza, Gabriela Vera, quien los recibió. Recuerdan que estaba ella, su secretaria, la trabajadora social.... “Fuimos un lunes, sin mucha expectativa. Entramos, ynos dijeron que íbamos a ser los padres de Lauti… Fue mucha información de repente. Tenía ganas de salir corriendo gritando que era padre. El juzgado fue lo mejor, nos acompañó en todo momento.”, se emociona.

Seis días después lo fueron a conocer al hogar Monoliso de San Martín. Lautaro tenía un año. “Cuando llegamos a la puerta del hogar y lo vimos, lo primero que hizo fue tocarnos la barba y abrazarnos. Eso fue una sensación increíble. Se despertó un amor nuevo. El amor de un padre a un hijo no es el mismo que hacia la pareja. Desde ese momento, durante 15 días, salimos a pasear, lo trajimos a casa. Y el 18 de diciembre nos otorgaron la guarda pre adoptiva y se quedó definitivamente con nosotros. Nos fuimos a la Costa, a Mar del Plata, para pasar Navidad y lo conoció toda la familia”.

Lo único que saben del pasado de Lautaro es que su madre lo abandonó, y desde entonces estuvo institucionalizado. “Su historia la empezamos a construir entre los tres. En junio nos salió la sentencia de adopción, así que ya tiene nuestro apellido: se llama Lautaro Cabrera Vigna”.

Matías describe a su hijo con mucho amor: “Ya habla, es una personita. Todavía no dice papá, si repite mamamama… Nos dice Ía y Nico. Es un santo, duerme toda la noche, no hace berrinches, cumple dos horas de siesta. Ahora lo podemos sacar a pasear por Lugano, nuestro barrio. Le gustan los animales, aunque a nuestra perrita, una pincher que no pesa un kilo, la vuelve loca. Y va a ser hincha de Racing, como toda la familia de Nico, ya tiene hasta la ropita”.

La familia ya tiene en mente algo más: darle un hermanito

FUENTE. https://www.infobae.com/sociedad/2020/11/06/familias-homoparentales-cuando-lo-unico-que-se-necesita-para-ser-madres-y-padres-es-amor/