Nelson Iturrath, quien debutó en las pistas de Bragado en los 90, venció una grave afección cardíaca tras un trasplante en la Favaloro. Hoy es bicampeón argentino y apunta al Mundial de Bélgica.
Hay fechas que no se olvidan porque marcan el fin de una vida y, paradójicamente, el inicio de otra. Para Nelson Iturrath, un ciclista de 65 años, oriundo de O’Brien – Bragado- esa frontera se dibujó el 10 de julio del año pasado, el día en que recibió un trasplante de corazón en la Fundación Favaloro. Atrás quedaban 16 años de batallas contra una miocardiopatía dilatada y el deterioro progresivo de su salud. Hoy, ya recuperado se consagró bicampeón argentino de ciclismo para trasplantados y apunta al Mundial de Bélgica 2027.
La historia médica comenzó mucho antes, en el año 2009. Aquel día, la misma pasión que hoy lo define casi se convierte en su final. “En el año 2009 tuve un infarto, tal es así que fue corriendo en bicicleta”, rememora Iturrath. Tras ese primer aviso del cuerpo, debió adaptarse a una nueva realidad, “luego de ese infarto, convivo con un cardiodesfibrilador implantable en el cuerpo durante 16 años”.
Sin embargo, el dispositivo no pudo detener el avance de una patología compleja. “El corazón mío se empezó a deteriorar. Comencé a convivir con una insuficiencia cardíaca”, explica Nelson trazando un paralelo inevitable con el astro del fútbol “yo tenía la misma, la misma patología que tenía Maradona, miocardiopatía dilatada. Maradona, si se hubiese trasplantado, hoy lo tendríamos con vida”.
Las raíces de una pasión y el asfalto solitario
El romance de Iturrath con las dos ruedas no es nuevo, comenzó en las calles de su propio pueblo natal cuando apenas era un adolescente. “De acordarme de cuándo subí a la bicicleta, yo acá empecé a pedalear a los 15 años, 16 años acá en O’Brien”. Aquellos primeros kilómetros sembraron una constancia que se mudaría de localidad con los años. “Después viví en Bragado desde el año ´91 hasta el 2003, y ahí corrí unas cuantas carreras. Así que ese fue mi inicio”.
A pesar de su nivel competitivo y su regreso triunfal a las pistas, Nelson nunca buscó el cobijo de las grandes estructuras del ciclismo adaptado ni de equipos federados. Su motor sigue siendo la camaradería local. “No formo parte de ningún equipo, pedaleo acá con los chicos acá de O’Brien, nada más”.
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