Marita Gelitti, vicepresidenta del Concejo Deliberante está impulsando la derogación de la ordenanza de 1998 que permitió la instalación del frigorífico en su ubicación actual. Esta medida responde a los reiterados reclamos de los vecinos del barrio El Tropezón, quienes denuncian contaminación y afectaciones a la salud pública debido a las actividades del establecimiento.
Según Gelitti, en 2024 se trabajó intensamente en esta problemática en la Comisión de Calidad de Vida, recibiendo tanto a los vecinos como a los responsables de la empresa. Se enviaron notas a distintos organismos y se solicitó documentación al frigorífico, pero nunca fue presentada. Además, se elevó un informe al Ministerio de Medio Ambiente, que confirmó irregularidades y emitió intimaciones a la empresa.
A pesar de las advertencias y de la intervención ministerial, la situación persiste, con denuncias recientes sobre residuos en la vía pública y contaminación ambiental. La nueva ordenanza que impulsa Gelitti busca presionar para la clausura y el traslado del frigorífico a una zona adecuada.
Un punto llamativo que mencionó es el rol de la directora de Bromatología municipal, la veterinaria Gisela Vega, quien también trabaja en el frigorífico. Gelitti cuestionó si es ético que alguien con un cargo municipal de control tenga un vínculo con la empresa regulada. Además, criticó que Vega haya anunciado públicamente una inspección ministerial con anticipación, lo que permitiría a la empresa prepararse y evitar sanciones.
La disputa por la banca de Emma Elizalde
Otro tema abordado por Gelitti es el conflicto judicial sobre la banca que dejó Emma Elizalde al asumir como secretaria de Salud. La disputa se da entre Sergio Broggi y Valeria Acosta, con posturas opuestas sobre quién debería ocupar el lugar.
Gelitti explicó que la cuestión no es un ataque a Germán Marini, presidente del Concejo, sino un debate sobre cómo debe interpretarse la Ley Orgánica de las Municipalidades. Según ella, la normativa es clara cuando se trata de reemplazos definitivos por renuncia, ya que exige que quien asuma sea del mismo género. Sin embargo, cuando se trata de una licencia, como en este caso, el criterio que se ha seguido históricamente es que asuma la siguiente persona en la lista, sin importar su género.
Un fallo de cámara estableció que el reemplazo de Elizalde debe ser del mismo género, pero todavía hay margen para apelaciones. Gelitti insiste en que es clave que la Corte Suprema se expida con rapidez para dar certeza a la ciudadanía y evitar que este conflicto político se prolongue.












