Bragado explotó. El pitazo final encontró a todos en la calle. El triunfo de Argentina se festejó con banderas, autos tocando bocina y abrazos entre desconocidos. También alguna moto haciendo “cortes” y hasta dos jinetes a caballo.
El centro se llenó de celeste y blanco. Jóvenes en bicicletas, familias enteras y abuelos con la camiseta puesta salieron a gritar que la ilusión sigue viva.
Como cada vez que hay motivo para celebrar, se repitió la cábala. El Padre Mariano salió al atrio de Santa Rosa de Lima y mostró la imagen de la Virgen a todos.
Bajo la bendición, los bragadenses agradecieron y pidieron por más alegrías. Fe y fútbol se juntaron una vez más en las calles de la ciudad.

















