(Enter Comunicación-Pablo Pérez Paladino)probablemente sea la pregunta más repetida en la argentina: en un café, en un cumpleaños, en una sobremesa familiar. y como casi todo en este país, la respuesta depende de quién la dé. lo que está claro es que no hay una respuesta uniforme. convivimos con realidades contradictorias que tensionan el humor social y el análisis político.
LA MACRO ORDENADA:
El dólar estable desde hace meses es un logro del Gobierno. La inflación, planchada en torno al 2% mensual, dejó atrás los picos de descontrol. Es un éxito, aunque también una advertencia: ese 2% se volvió un techo difícil de perforar.
Según los datos del INDEC conocidos esta semana, la economía creció 4,4% en 2025. Diciembre mostró un repunte fuerte impulsado por el agro. También traccionaron la intermediación financiera (+14,1%) y el sector energético-minero (+9,1%).
Desde esa mirada, el Gobierno puede mostrar resultados. Y los muestra.
LA MICRO TENSIONADA:
Pero la foto no es homogénea. En diciembre, la industria cayó -3,9% y el comercio -1,3%. Dos sectores clave, en retroceso.
Especialistas advierten que al menos la mitad de los rubros industriales están perdiendo frente a la apertura de importaciones. El crédito creció para empresas, pero no para familias. Y la morosidad en los hogares empieza a encender luces amarillas.
A eso se suma el desgaste salarial de los últimos meses por la aceleración inflacionaria previa. El salario real no termina de recomponerse al ritmo que la sociedad esperaba. Entonces, ¿vamos bien o vamos mal?
La macro dice una cosa. La micro, otra.
EL MOMENTO POLÍTICO:
En este contexto de tensiones y contrastes, Javier Milei hablará el domingo en la apertura de las sesiones ordinarias del Congreso.
Podrá exhibir el trofeo de la reforma laboral. Pero eso no alcanza. Necesita algo más importante: una hoja de ruta clara para 2026/2027.
Argentina está transitando un cambio de paradigma en su política económica. No es la primera vez. Abrir y cerrar la economía forma parte del ADN histórico del país. El problema nunca fue el giro. El problema fue la falta de continuidad y previsibilidad.
La discusión de fondo no es ideológica. Es estratégica.
¿Hay un plan sostenible o estamos frente a otra transición de corto plazo? Con una nueva composición del Congreso, este 1° de marzo será la primera señal concreta de si el Gobierno tiene algo más que reformas puntuales para mostrar. Necesita ofrecer horizonte.
CLAVES DE LO QUE VIENE:
Definición del rumbo 2026.
El discurso del 1° de marzo deberá ir más allá del balance y presentar metas claras en empleo, salario y actividad.
Impacto real en la economía doméstica.
La estabilidad macro necesita traducirse en mejora perceptible para hogares y pymes. Confianza y previsibilidad.
El verdadero desafío no es crecer un año, sino sostener reglas claras que permitan planificar a largo plazo.












